El entorno siempre importa

San José, Costa Rica. Enero, 2017.

Entorno del bebéDurante el primer año de vida todo importa; desde cómo es la cuna, hasta cómo se le habla al bebé.

Los sentidos se están desarrollando y todo es nuevo. El bebé está rodeado de experiencias que nunca ha vivido, experiencias que marcarán su desarrollo cognitivo para toda la vida. Estas vivencias se producen dentro de un entorno que se espera que sea lo más favorable posible para que el niño avance en sus habilidades de comunicación, socialice y tenga un buen desarrollo psicomotor.

¿Qué elementos conforman ese entorno y cómo hacer que favorezca a los bebés? Según explica Gabriela Espinoza Cruz, psicóloga clínica del Hospital Clínica Bíblica, un entorno favorable para un bebé debe abarcar tres áreas: la física, la emocional y la de estimulación.

La parte física se refiere a detalles como el cuarto del bebé, la cuna y los espacios donde pasa la mayoría del tiempo. Estos lugares deben ser confortables, ventilados, limpios y con entradas de luz. Además, no deben exponer a los bebés a ningún tipo de contaminante o ruido excesivo.

“La exposición a severos estímulos auditivos o la falta de claridad, pueden afectar el desarrollo de los sentidos del bebé. Los olores, alimentos y texturas también pueden generar una sensación de incomodidad, de alteración sensorial, y todo eso hace que el bebé tenga irritabilidad, pero sin recursos claros de comunicación para expresarla. La parte física siempre debe considerarse, porque en esos primeros meses el niño está muy sensible”, explica Espinoza.

El área emocional, por su parte, está relacionada con el afecto. El bebé debe recibir muestras de cariño mediante el tacto y la voz. Los papás deben forjar vínculos fuertes con los bebés para que los infantes los reconozcan como figuras de seguridad, de confianza. La especialista explica que en el tema emocional es básico entender que el llanto es la forma de comunicación con la que cuenta el infante. Los padres deben aprender a identificar los tipos de llanto para asegurarse de que el bebé no experimente sufrimiento.

Según Gabriela Espinoza, lo más importante para mantener al bebé estimulado, es dejarlo experimentar y no sustituir el contacto físico por la tecnología.

“Es importante recurrir prácticamente a lo que hacían las abuelas: mecer al bebé, tener una mecedora, cantarle, hablarle, contarle cuentos”, sugiere Espinoza.

Sobre el uso de aparatos tecnológicos, la psicóloga explica que la idea no es estar totalmente en su contra, pero advierte que, durante el primer año de vida, no es recomendable emplear tabletas o teléfonos para estimular al bebé.

Exponer al bebé a otras personas no solo le servirá para el desarrollo de sus capacidades sociales, sino que también permitirá a los papás notar temas como la seguridad y la confianza. Si los papás están presentes, el bebé no debería tener miedo a interactuar con otras personas.

Lea nuestro siguiente artículo: La importancia de la confianza y protección durante el primer año

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