Objetivo primordial: confianza y protección

San José, Costa Rica. Enero, 2017.

Confianza al bebéDurante el primer año de vida, el principal objetivo que deben tener los padres para su bebé es el desarrollo de la confianza y la protección.

“El niño está en un momento de mucha vulnerabilidad, depende 100% de los adultos que lo están protegiendo y hay que responderle a esa necesidad básica de sentirse seguro para enfrentar el mundo”, explica Gabriela Espinoza.

Sin embargo, la protección no debería convertirse en sobreprotección, especialmente cuando el bebé empieza a gatear y da sus primeros pasos. El jugar y descubrir por sí mismo el espacio que lo rodea, es fundamental.

Hay que encontrar un punto intermedio entre cuidar al bebé, pero darle su espacio. No se debe comparar a los bebés con otros infantes. Cada niño se desarrolla de forma distinta. En caso de tener dudas sobre plazos o desarrollos tardíos, se debe acudir al pediatra para despejar cualquier incertidumbre.

“Cada niño tiene su curso de desarrollo y maduración; por eso no hay que comparar a los bebés con otros niños”, comenta la psicóloga.

Establecer reglas

Un punto en que los padres presentan muchas dudas, y que forma parte de un ambiente favorable, es el de la autoridad y el establecimiento de reglas. La mejor forma para que el bebé interiorice que existen límites, es el establecimiento de rutinas.

“Se recomienda que el bebé tenga un tipo de rutina que le ayude a tener una estructura. Por ejemplo, que empiece a mamar, luego se le saca el cólico, se le limpia, se juega un rato, se interactúa y luego duerme. Después, cuando se despierte, hacer lo mismo; la idea es ir creando una rutina”, comenta la psicóloga.

Algo fundamental, es que esas reglas y rutinas se le transmitan a las otras personas que cuidan al bebé, situación que toma más relevancia en caso de que papá y mamá trabajen y el niño tenga que ingresar desde sus primeros meses a una guardería o ser cuidado por un tercero.

Los papás deben ser constantes para que las rutinas tengan sentido; obviamente, en algunos casos se tendrá que ser flexible, pero los adultos deben comprometerse a seguir las rutinas porque así el bebé logrará desarrollar el sentido de la postergación y de la espera.

“Un aspecto que va de la mano del límite, es que el infante aprenda a experimentar la sensación de postergación, que aprenda a esperar, porque, a medida que vaya creciendo, el bebé puede aprender a esperar un poco más, siempre y cuando esa espera no afecte su estabilidad física, nutricional y emocional. Además, el límite tiene que ir estableciéndose desde la persistencia.

Siempre se deben mantener las mismas respuestas; por ejemplo, si hoy se le dice ‘no’ a algo, mañana no debería ser ‘sí’; hay que ser convincente y persistente”, dice Espinoza.

Aprenda, evite trasladar el estrés de la vida adulta a los bebés, en especial cuando los padres no están durante el día con el infante. El tiempo con el bebé debe ser solo para él –nada de teléfonos celulares, nada de estrés–. Durante los primeros meses de vida, el bebé necesita cantidad y calidad de tiempo con sus padres para asegurar su desarrollo emocional

Para mayor información o revisión médica puede llamar al número 2522-1000, o al correo electrónico citas@clinicabiblica.com, también vía chat en el sitio web www.clinicabiblica.com

 

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