Muchas familias con mujeres embarazadas o niños dudan a la hora de decidirse a tener una mascota, algunas porque tienen temor a enfermedades y otras por los factores de convivencia y adaptación. Sin embargo, pueden ser muy beneficiosas.
San José, Costa Rica. Mayo, 2014.
Según el Dr. Juan Carlos Molina, pediatra del Hospital Clínica Bíblica, “algunos estudios han sugerido que los seres humanos que conviven con mascotas, incluyendo los niños, tienen presiones sanguíneas más bajas o estables; también sugiere menos niveles de colesterol e incluso de sufrir menos enfermedades del corazón”.
Los perros y los gatos, al igual que nosotros, pasan por el llamado “período crítico de socialización” (en perros, desde las 3 semanas hasta los 3 meses, en el gato desde las 2 semanas hasta los dos meses), período en el que se vinculan de una forma definitiva con los miembros de la familia. Es por ello que se recomienda que la mascota conviva con las familias desde cachorros. De cualquier forma, la llegada a casa de un perro adulto, con la adecuada educación, amor y dedicación, puede ser igual de válido y reconfortante como tenerlo desde cachorro.
De acuerdo con el Dr. Molina, si va a tener una mascota debe tomar en cuenta lo siguiente:
- Una mascota que no está bien cuidada, puede ser transmisor de enfermedades al igual que los seres vivos.
- Los lengüetazos pueden transmitir anquilostomas, tiñas, nemátodos que son parásitos.
- Enfermedades infecciosas a través del arañazo de gato.
- Infecciones por estafilococos y toxoplasmosis.
Además comentó que “si una mascota convive únicamente en el hogar y está bien cuidada en todos los aspectos, da muchos más beneficios que riesgos para la salud de la familia, una madre embarazada o un niño”.
Está demostrado que una estimulación temprana del bebé, aún todavía en el período de embarazo, se traducirá en una mejora de la socialización y afectividad del futuro bebé con la mascota. A partir de los 6 meses de embarazo, etapa en la que el bebé ya tiene operando su sistema auditivo, podrá escuchar a la mascota y por tanto experimentará una mejor aceptación de ella en el futuro.
Además, todos los sentimientos positivos que la mascota pueda despertar y generar en la embarazada se transmiten al bebé de forma inmediata, resultando esto en una reducción del estrés, lo cual beneficia en gran manera el equilibrio emocional del bebé.


