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Síndrome del cuidador “quemado”

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San José, Costa Rica. Julio 2020.


En la familia, cuando algún familiar directo enferma de manera incapacitante o degenerativa, usualmente el cuido recae sobre el cónyuge o algún familiar cercano.

En el momento en que sucede el evento, hay impacto en el sistema familiar y, en ocasiones, algunos allegados brindan apoyo. Pasado el tiempo, esa red suele reducirse y el sobrecargo del cuido recae en pocas personas o incluso en un cuidador principal.

El cuidador enfrenta, en ese momento, un cambio en la mayoría de áreas de su vida, lo que irrumpe en sus planes y rutinas por la carga de responsabilidades. Además, se da una etapa de aprendizaje continuo sobre la marcha en la convivencia con el enfermo y aceptación de sus nuevos roles. En ocasiones, la persona enferma crea un vínculo de apego con el cuidador principal, por lo que quien está a cargo se absorbe en los cuidados diarios y es cuando, con el paso del tiempo, las energías se disminuyen y detona el agotamiento, también llamado síndrome del cuidador “quemado”. Este agotamiento se expresa en el desgaste físico y emocional.

Cuando el cuidador pone en perspectiva su nueva realidad, puede sentir que pierde su libertad, ira, abandono del resto de familiares, impotencia, culpa, apego, sentimientos que lo pueden desbordar y relegar su autocuidado a último plano. Ya que la frustración lo hace creer que no cumple bien la labor o que debe dar más.

Puede llegar a limitar sus redes, incluso con los hijos, esposo, amistades y verse en una posición de aislamiento social.

En este punto, se debe prestar atención a síntomas como apatía, irritabilidad, ansiedad, estados depresivos, dolores musculares, dolores de cabeza, alteraciones del sueño o de la alimentación, fatiga, entre otros.

Para prevenir llegar a estos síntomas, es importante que el cuidador:

  • Conozca la enfermedad de la persona que cuida y su posible evolución. Los cambios que va a generar en la persona afectada.
  • Delegar responsabilidades. Si es del caso, reunir a los miembros de la red de apoyo inmediata y dar el plan realista del aporte que puede brindar, para que, el resto, concilie sobre cómo apoyar económica o presencialmente los tiempos de descanso del cuidador principal.
  • Mantener los chequeos médicos.
  • Buscar espacios neutrales para desconectarse del rol y reencontrarse.
  • Retomar las interacciones sociales
  • Llevar una dieta balanceada
  • Cuidar las horas de sueño.
  • Continuar con alguna meta pospuesta.
  • Iniciar con alguna disciplina artística o deportiva.
  • Aplicar técnicas de respiración o relajación.
  • Si lo considera pertinente, buscar ayuda profesional.
Clínica Bíblica

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