Recomendaciones para viajes aéreos

Tumores de párpados

San José, Costa Rica. Noviembre, 2019.

Los avances en las tecnologías de las aeronaves, los bajos costos, el aumento del valor adquisitivo y mejores condiciones de salud en la población han permitido que mayor cantidad de usuarios tenga acceso a vuelos aéreos comerciales como medio de transporte; en los cuales se recorren, en apenas horas, grandes distancias en ambientes relativamente controlados y confortables, permitiendo que personas de diferentes grupos etarios, condiciones sociales, culturales y de salud planifiquen viajes nacionales e internacionales, ya sea por placer, negocios o médicos. No obstante, en la mayoría de los casos no se toma en cuenta una serie de variables que son muy necesarias y obligatorias en la planificación del viaje.

Cuando se planifica un viaje, es necesario conocer no solo la distancia del destino, también cobra relevancia la duración, el número de escalas y los cambios horarios al que se enfrentará para minimizar el jet lag, así como la estación climatológica en que se encuentra su destino, altitud de la región para determinar la afectación que se podría experimentar, para evitar los signos y síntomas de la enfermedad conocida por mal agudo de montaña, y, lo más importante, es conocer el estado de salud basal del usuario, así como los padecimientos de fondo y la condición de estos que permitan establecer la posibilidad de realizar el viaje, modificarlo o simplemente cancelarlo.


Referente a la planificación del viaje, se debe incluir:

  • Documentación migratoria pertinente:
    • Documentos de viaje, visa, tarjeta internacional de vacunas, lugar de destino.
    • Conocer las condiciones de salud y epidemiológicas de la región y completar requisitos que el país de destino exija al igual que su país de procedencia.
  • Debe efectuarse una valoración médica aeronáutica al menos una semana antes de su viaje y su médico deberá realizarle su respectivo Certificado Médico Aeronáutico de Actitud Psicofísica para el pasajero.
  • Si requiere transporte de medicación especial como insulina, deberá utilizar contenedores oficialmente creados para ese fin e indicar los medicamentos en el Certificado Médico Aeronáutico.
  • Gestionar un seguro médico viajero que incluya la atención médica por enfermedad o accidente, así como por repatriación por enfermedad o muerte.
  • Gestionar con una semana de anticipación, ante las autoridades aeroportuarias, aerolíneas y centros médicos aeroportuarios, asistencia médica especial, como el caso de sillas de ruedas, camillas, dispositivos especiales de a bordo como concentradores de oxígeno portátiles y asientos en posiciones especiales dentro de la aeronave.

Ambiente de cabina aeronáutica:

El médico y el usuario deben conocer la normativa básica en salud sobre la seguridad de vuelo, facilitación y normativa internacional vigente para el embarque y desembarque de un usuario con una condición médica especial, aparte de saber las características del ambiente de cabina, leyes que interfieren y condiciones propias del paciente, esto con el fin de determinar correctamente los riesgos en salud y de la operación aérea, evitando así una emergencia médica o epidemiológica en vuelo.

  • Factores ambientales en el avión
    • La presión barométrica y de oxígeno, el ruido, la temperatura, las vibraciones, la posibilidad de turbulencias, la humedad y el espacio disponible son ligeramente distintos a los que estamos habituados, aunque perfectamente tolerables para el viajero.
  • Cambios en la presión
    • Durante el vuelo es normal que nos encontremos a una altura equivalente respecto a tierra, a efectos de presión, entre 1500 y 2500 metros. De esto, se deriva una pequeña reducción en la presión barométrica y en la presión parcial de oxígeno. Al disminuir la presión, el gas intestinal tiende a expandirse y ello puede causar alguna molestia en el pasajero. Por lo que es aconsejable no ingerir comidas flatulentas o pesadas desde el día anterior al viaje. En el diseño de nuestros menús a bordo, se evitan los ingredientes no recomendables.
    • Durante las fases de despegue y aterrizaje, se producen ajustes de la presión. El viajero puede notar algunas sensaciones de taponamiento en el oído. Para evitar la molestia, es preciso igualar la presión en el oído medio, lo que se consigue cerrando la nariz con los dedos y soplando suavemente sin sacar el aire; también mascando chicle o, aún más sencillo, sonándose la nariz con un pañuelo.
  • Humedad
    • Dentro del avión, la humedad es más baja de lo normal, oscila entre un 10-20 %; por ello, puede haber una sensación de ligera sequedad sobre la piel, las vías respiratorias y la córnea. Para disminuir estas sensaciones, es necesario evitar el alcohol y el café desde el día antes del viaje, porque ambas sustancias tienen un efecto deshidratante. Durante el vuelo, es muy recomendable beber agua o zumos en abundancia, e incluso usar una crema hidratante para nuestra piel.
  • Jet lag: el desfase horario
    • Pequeñas diferencias horarias pueden causarnos jet lag (cansancio y somnolencia diurna) y, por supuesto, cuando estas son mayores, son claramente acusadas por el reloj interno que nos marca las horas de sueño y vigilia. Desgraciadamente, poco se puede hacer para contrarrestar los efectos del cambio de los usos horarios.
    • Cuando llegue al destino, trate de ajustarse rápidamente al horario del lugar si va a permanecer un periodo largo. De lo contrario, trate de mantener el horario de casa con una diferencia no mayor a cuatro horas.
    • Si su vuelo es largo, es porque su destino es lejos. Evite el jet lag: desde el momento de subirse al avión, sincronice su reloj de acuerdo con el horario de su lugar de destino, y si allá es de noche, intente dormir. Aprovechar el tiempo de vuelo para hacer que su organismo empiece a sincronizarse le ayudará muchísimo durante su estadía.
  • Turbulencias
    • Los movimientos bruscos y las turbulencias pueden provocar, ocasionalmente, daños personales. Las turbulencias son producidas por diversas causas y, por lo general, la tripulación las detecta a tiempo, que es cuando lo comunica por megafonía a los clientes. Estos deben sentarse y abrocharse el cinturón lo más rápido posible para evitar lesiones.
    • También existen las llamadas turbulencias en aire claro, no son detectables de antemano y ocurren brusca e inesperadamente, por lo que se recomienda llevar el cinturón de seguridad abrochado durante todo el vuelo mientras no se esté de pie.
  • Espacio y movimiento
    • Estar sentado largos periodos es tolerable para la mayoría de las personas, pero, para algunas, existe la posibilidad de que se les hinchen los pies o los tobillos, o se exacerben algunos problemas circulatorios. Tal es el caso de la trombosis venosa profunda (TVP); ocurre raramente y en gente en particular predispuesta cuando se dan lapsos prolongados de inmovilidad.
    • El espacio disponible es limitado y la posibilidad de movimiento es reducida. Aconsejamos no colocar los bultos de mano de modo que impidan el libre movimiento de las piernas y vestir ropa poco ajustada.
    • Como prevención, equípese para volar con ropa poco ajustada y preferiblemente de fibra natural, esto con el fin de favorecer una menor presión sobre la piel y su mejor ventilación.
    • Mueva los miembros inferiores en el mismo lugar donde esté sentado (mueva los dedos de los pies, los tobillos, flexiona y extiende las piernas).
      Aconsejamos también ponerse de pie, contraer los brazos y piernas, e incluso, ocasionalmente, dar un pequeño paseo por la cabina, en aquellos momentos cuando el servicio al resto de los clientes no se vea afectado y las condiciones de vuelo lo permitan, prestando especial atención a la señal de cinturones y a las instrucciones de la tripulación.
  • Ejercicios recomendables en su asiento:
    • Incline suavemente la cabeza hacia un lado. Permanezca así durante tres segundos, expulsa todo el aire de los pulmones, vuelve a la posición neutral y repite el mismo movimiento hacia el otro lado. Repítelo tres veces.
    • Estira los brazos hacia arriba e introduce aire en los pulmones. Mantén la posición durante tres segundos. Coloca los brazos detrás de la cabeza y echa fuera el aire. Repítelo tres veces.
    • Juntando bien los dedos del pie y apoyándose sobre ellos en el suelo, eleve el talón y permanezca en esta posición durante tres segundos. Acto seguido, apoye el talón en el suelo, abra los dedos del pie y elévelo. Repítalo tres veces.

Recomendaciones médicas para viajes largos en avión

Entre estas precauciones es importante la adecuada hidratación, el control de la temperatura corporal, la postura correcta durante el vuelo y las medidas de prevención del llamado síndrome de la clase turista.

El síndrome de la clase turista consiste en la formación de unos trombos en las venas profundas de las piernas, que posteriormente pueden fragmentarse y desprenderse, afectando a las arterias pulmonares. Esto se ha observado en pasajeros de vuelos aéreos de larga duración y, sobre todo, en viajeros de clase turista, debido a la mayor inmovilidad que tienen.

Afortunadamente, la probabilidad de sufrir este síndrome es baja en la población; a pesar de todo, debemos conocer los factores que pueden aumentar el riesgo de presentar una trombosis:

  • Bajo riesgo: personas jóvenes, sanas, que no toman ningún medicamento.
  • Riesgo moderado: personas de más de 40 años, que toman anticonceptivos orales, terapia hormonal sustitutiva o que presentan obesidad, enfermedad varicosa, insuficiencia cardíaca, embarazo o son fumadoras.
  • Alto riesgo: historia previa de trombosis o predisposición familiar a la trombosis, antecedentes de intervención reciente bajo anestesia general, traumatismo en las extremidades inferiores, miembros inferiores inmovilizados o enfermedades oncológicas.

En aquellos viajes que duren más de tres horas, se recomiendan una serie de medidas preventivas:

  • Procurar escoger asientos situados en el pasillo, pues permiten mayor movilidad.
  • No colocar equipaje debajo del asiento delantero, pues disminuye aún más la posible movilidad de las piernas.
  • Si se está dentro del grupo de personas con alto riesgo, utilizar medias de compresión durante el vuelo para favorecer la circulación.
  • Si se desea dormir durante el vuelo, conviene hacerlo con las piernas estiradas y relajadas.
  • Viajar con ropa cómoda y evitar los puntos de presión de la ropa ajustada.
  • Se recomienda beber abundante agua, no tomar alcohol antes o después del vuelo, ni bebidas con cafeína, pues pueden favorecer la deshidratación.
  • Evitar sentarse con las piernas cruzadas, pues dificulta el riego sanguíneo.
  • Realizar paseos cortos por la cabina cada hora o cada dos horas.
  • Hacer ejercicios de estiramiento de la musculatura de la pantorrilla (elevando los dedos de los pies como para caminar con los talones y, al revés, elevando los talones como para caminar de puntillas).

Si se tienen factores de riesgo de trombosis, se recomienda consultar con el médico antes de realizar un viaje de largo recorrido, ya que puede ser recomendable el uso de algún fármaco preventivo.

Fuente:
Dr. Jhonny González Portilla.
Medicina Aeroespacial

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